Dos cristianos han sido quemados vivos en la India por ayudar a los “intocables”, la casta más baja de la sociedad hindú.
No han sido estos asesinatos los únicos casos de violencia, sino que en tres días ya van cinco los asesinatos más la violación de una religiosa y muchos heridos.
Lo periódicos de tirada nacional no han hecho eco de la noticia: prefieren dar bombo y platillo a la presencia en los medios de comunicación de la esposa del candidato demócrata en los EEUU. Tristemente me planteo si esto no es un reflejo de la sociedad. Si los medios de comunicación sacan este tipo de noticias en primera plana, y los asesinatos en la India ni aún siquiera aparecen en el apartado internacional, quizás sea porque en España es éste tipo de información la que quiere ser leída. ¿Pero nos damos cuenta entonces de lo que pasa?
Han sido asesinadas personas por el simple hecho de acercase a un colectivo que por su nacimiento en una cultura determinada han de ser excluidas de la sociedad. Personas que valoran a los demás como tal, que basan su vida en el amor al otro, que se arriesgan día a día a la muerte, sólo por crear justicia a su alrededor.
No quiero más líderes que salgan en las revistas del corazón o que sean valorados por promesas electorales, o aquellos que se basan en una moral que ni por asomo reflejan llevar a cabo en sus vidas. Quiero líderes que luchen por la justicia, que respeten la libertad de la persona, que realcen valores como el respeto, que sean ejemplos de dialogo y búsqueda de soluciones. Y pido que los medios de comunicación sean puente de los deseos de los ciudadanos, que sepan éstos que pueden utilizarlos para hacerse oír. Tenemos voz y voto en esta sociedad y yo voto por luchar para que ésta sociedad sepa exigir unos derechos, no sólo para ella misma, sino para que aquellos que, aunque estén en el otro extremo del mundo, lo necesiten.