viernes, 26 de septiembre de 2008


Empiezo a contar cosas más concretas sobre mi estancia. Éste camino que podeis ver en la foto es el que tomo todas las mañanas para coger el autobus. Es un camino corto pero que te permite estar en plena naturaleza al menos dos veces al día.
Mi calle se llama Fuchpass, significa paso de zorros. Esta zona está totalmente rodeada de bosque, y justo donde esta mi edificio también era bosque. Mi calle se llama así porque este era justo el camino que tomaban los zorros para subir a la montaña.
Desde la ventana puedo tocar las ramas de los árboles, tengo ante mi un maravilloso tapiz verde lleno de matices. Pronto el otoño cambiará los tonos de todo este entorno y creo que puede llegar a ser más bonito aún.
Ya os iré contando más cositas.

Ester F.

jueves, 18 de septiembre de 2008

La conciencia del trabajo bien hecho.

Me asombra la profesionalidad de la gente de ésta tierra. Son capaces de transmitir el deseo de hacer el trabajo lo mejor posible. Creo que uno de los alicientes de ésta actitud es el reconocimiento de que cualquier trabajo repercute en el bienestar de la sociedad. De que sean lo que sean, son importantes, deben estar ahí, se les necesita.
Y esto es como todo, se contagia, y lo ves por todas partes. Es como la educación y la simpatía con la que te trata la gente. Los conductores ceden el paso con una amabilidad pasmosa, los conductores de autobuses esperan si ven que alguien se acerca a la parada, y en muchos casos no van a subir, pero en la próxima parada hacen lo mismo. Es la preocupación por el otro. Me encanta ésta actitud, espero poder empaparme de ella y poder transmitirla un poquito allá adonde vaya, ya que en algunos casos falta un buen poquito.
Al igual que hace unos días, va por aquí todo genial, con mucho frío eso, sí, pero muy bien.

Un besazo.

Ester F.

lunes, 15 de septiembre de 2008

Desde Marburg.

Sorprendida con la acogida de la gente de esta tierra, prácticamente no me había bajado del avión, cuando estaba recibiendo ayuda por todas partes. La gente es gentil, educada, simpática. Quién me ha dicho que son fríos los alemanes. Que no den un par de besos al poco de conocerte no indica que sean menos cariñosos, y eso sí, se puede contar con ellos. La tierra es preciosa, mire por donde mire hay bosque. En la avenida principal se puede ver a un lado y a otro como la ciudad está rodeada de bosques. Estoy encantada, rodeada de gente magnifica y de una naturaleza que se sale, que va más allá de lo que tus ojos te permiten ver.

Esto es fantástico, por ahora...

Ester F.

lunes, 1 de septiembre de 2008

De vuelta...La humanidad de un pueblo de Italia.

Después de 2400 Km, creo que merece la pena hacer algún comentario, trás semejante viaje...
Parece mentira que el carácter de la gente de una zona puede ser tan diferente a la de otra que está a tan solo 100 km más allá.
Esto es lo que he sentido en la zona de La Marche, en Italia, en la región en la que he pasado este mes.
Es impresionante la educación y la servicialidad que muestran en todo momento, es una gente pendiente de echar una mano en cuanto pueda. La zona es carácteríastica por tener colinas, playas y parte de los apeninos. Para llegar a Castelraimondo había unas curvas horribles, sincenramente no es nada fácil llegar allí. De hecho hay una gran cantidad de conventos franciscanos en la zona, en busca de paz y tranquilidad para la oración.
Esta zona está poblada de pequeños pueblos, que mantienen costumbres, tradiciones, y lo más importante, la vida de una pequeña localidad. No hay aglomeraciones, no hay prisas, no hay ruidos estridentes. La gente te saluda por la calle, y te ceden el paso en cualquier local, y transimiten sencillamente tranquilidad.
Esto es lo que diferencia, a mi opinión y a grandes rasgos un pueblebecito, una pequeña ciudad de una gran metrópolis.
Es triste ver como la industralización, la masificación, las prisas y como no el estres, son capaces de deshumanizar a las ciudades. Aún así creo que por mucho subterraneo que pueda tener una ciudad, la humanidad de ella puede renacer en cualquier momento. Pero la ciudad está hecha de ciudadanos, que son los que respetan, los que sonrrien, los que saludan, los que te miran...los que están ahí para echarte una mano.
De todos nosotros depende el humanizar un poquito más nuestras ciudades, con un pequeñito esfuerzo provocaremos mucho agradecimiento, mucha alegría y deseos de volver a nuestra ciudad.
En una celebración de pentecostés me entregaron un papel en el que se podía leer: Provoca, mira más alla de tus ojos y Haz latir el corazón del mundo. Esto no es tan difícil, todos los días, con un sólo detalle podemos encontrarnos en otras personas sensaciones de ternura, de felicidad, de entrega... Todos podemos hacerlo, todos tenemos miles de momentos en los que podemos hacer feliz a alguien. Podemos hacer que una ciudad sea inolvidable sin tener ni un sólo monumento, porque tenemos una ciudad, un pueblo...lleno de personas.
Más fácil, sólo con recordar la película, Cadena de favores
Mirad más allá de vuestros ojos...Provocad...y Sed personas
Un abrazo enorme.
Ester F.