Parece mentira que el carácter de la gente de una zona puede ser tan diferente a la de otra que está a tan solo 100 km más allá.
Esto es lo que he sentido en la zona de La Marche, en Italia, en la región en la que he pasado este mes.
Es impresionante la educación y la servicialidad que muestran en todo momento, es una gente pendiente de echar una mano en cuanto pueda. La zona es carácteríastica por tener colinas, playas y parte de los apeninos. Para llegar a Castelraimondo había unas curvas horribles, sincenramente no es nada fácil llegar allí. De hecho hay una gran cantidad de conventos franciscanos en la zona, en busca de paz y tranquilidad para la oración.
Esta zona está poblada de pequeños pueblos, que mantienen costumbres, tradiciones, y lo más importante, la vida de una pequeña localidad. No hay aglomeraciones, no hay prisas, no hay ruidos estridentes. La gente te saluda por la calle, y te ceden el paso en cualquier local, y transimiten sencillamente tranquilidad.
Esto es lo que diferencia, a mi opinión y a grandes rasgos un pueblebecito, una pequeña ciudad de una gran metrópolis.
Es triste ver como la industralización, la masificación, las prisas y como no el estres, son capaces de deshumanizar a las ciudades. Aún así creo que por mucho subterraneo que pueda tener una ciudad, la humanidad de ella puede renacer en cualquier momento. Pero la ciudad está hecha de ciudadanos, que son los que respetan, los que sonrrien, los que saludan, los que te miran...los que están ahí para echarte una mano.
De todos nosotros depende el humanizar un poquito más nuestras ciudades, con un pequeñito esfuerzo provocaremos mucho agradecimiento, mucha alegría y deseos de volver a nuestra ciudad.
En una celebración de pentecostés me entregaron un papel en el que se podía leer: Provoca, mira más alla de tus ojos y Haz latir el corazón del mundo. Esto no es tan difícil, todos los días, con un sólo detalle podemos encontrarnos en otras personas sensaciones de ternura, de felicidad, de entrega... Todos podemos hacerlo, todos tenemos miles de momentos en los que podemos hacer feliz a alguien. Podemos hacer que una ciudad sea inolvidable sin tener ni un sólo monumento, porque tenemos una ciudad, un pueblo...lleno de personas.
Más fácil, sólo con recordar la película, Cadena de favores
Mirad más allá de vuestros ojos...Provocad...y Sed personas
Un abrazo enorme.
Ester F.

1 comentario:
A mí me encanta la idea de vivir en un lugar tranquilo y con mucha paz. Y sin duda, Castelraimondo es un buen sitio para ello. Sin embargo, la pregunta que me hago es si sería posible combinar de alguna manera la actividad cultural propia de ciudades grandes con gran parte de lo positivo que tiene una pequeña localidad. ¿Alguien podría hacer alguna propuesta?
Un abrazo,
Enrique
Publicar un comentario