martes, 21 de octubre de 2008

La vocación

Me voy a atrever hablar de este tema aunque con mucho respeto ya que hay mucho hablado sobre el tema y con mucha complejidad.

Que me perdonen todos aquellos que consideren que cada uno de nosotros hemos nacido con una vocación determinada. Pues creo que el ser humano es libre bajo sus circunstancias. A mi me puede gustar mucho la medicina, pero la circunstancias me llevan a estudiar otra carrera y no por esto dejar de tener mi vocación. ¿Por qué? Por una sencilla razón, mi vocación no es ser médico, o ser matemático, sino amar mediante la medicina o mediante las matemáticas. Es decir, ser feliz, hacer mi trabajo con profesionalidad y humanidad y así poder alegrar un poco más a este mundo. No creo que estemos llamados a tener una carrera específica, esto justificaría muchas frustraciones y no creo que una circunstancia que nos haga cambiar de planes sea suficiente para pasar el resto de nuestra vida infelices. Cada uno podemos ser felices y amar allá donde estemos, buscando el lado positivo, el bien que podemos hacer estemos en donde estemos y ver como tenemos capacidades para andar por medio mundo.

Por eso os pido reflexionar sobre esto, ya que estamos rodeados de miles de preguntas como, qué quieres ser de mayor, o que querías ser cuando eras pequeño. Yo lo que quería ser de pequeña no puedo decirlo ya que no me cabe en esta página de tantas ideas que tuve. Pero en mi época actual, que la considero más que fundamental, quiero ser una cosa que no tiene el porqué de esperar al día de mañana. Quiero ser feliz, y quiero amar, y esto lo puedo hacer mientras termine la carrera, cuando la termine, cuando encuentre trabajo o me desespere buscándolo. La vocación va mucho más allá de cualquiera de estas percepciones. La vocación es el sentimiento con el cual hacemos y no justamente lo que hacemos.

Haced felices vuestro trabajo, que yo estudiaré sonriendo.

Un abrazo.

Ester F.

domingo, 12 de octubre de 2008

Digan lo que digan los demás…



http://www.youtube.com/watch?v=IVpftrxqyGk

Uno de los medios que considero fundamentales para la solución de cualquier problema, es el saber cuál es realmente la realidad, el saber analizarla y estudiarla. Por ello no me gustan los optimismos deslumbrantes, ni los pesimismos más lúgubres. Creo que con la realidad es suficiente para reconocer que no hay motivo para la desilusión. Ya que hay miles de razones por las que luchar en el día a día…. ¿Por qué? La explicación es sencilla, en cuanto nos paremos, en cualquier lugar del mundo, podremos ver buenas personas, buenas acciones, buenos sentimientos, en cualquier rincón hay esperanza y quién diga que no, perdonadme, pero miente, porque creo que sin esperanza no se puede vivir, y por ello creo, y digo que es algo intrínseco al alma. Y si nace de algo, es del amor, en cuanto se ama, nace la esperanza. Quien ha conocido el amor, quien ha recibido o dado amor, no se puede llamar desesperado, desesperanzado, porque ya tiene una chispa que en cuanto sople un poco de viento se convertirá en fuego. Ahora, qué es lo que nos hace vivir, la esperanza, o el amor. Qué es acaso esa mano que esperamos en los momentos difíciles… no puedo creer que la sociedad en la que vivo esté en decadencia, sólo puedo admitir que últimamente ha hecho poco viento, y que si nos acomodamos no ardemos como realmente merece la pena.

Seamos fuego y busquemos vientos que nos lleven donde se nos necesite.

Un abrazo.

Ester F.

sábado, 4 de octubre de 2008

La pasión…por el fútbol:

Esta misma tarde he estado en un bar de Marburg viendo un partido de la Bundes Liga. Los aficionados al igual que en España, gritaban, se levantaban, resoplaban, se cubrían la cara con las manos en señal de desesperación… pura pasión. En estos momentos se podría decir que se tienen los nervios a flor de piel y se dejan fluir los sentimientos desinhibidos por el ambiente del local.

Es increíble como un deporte puede no sólo mover masas como lo hace, sino provocar estos sentimientos. Hay, de todo esto, una cosa que me entristece, y es que en la mayoría de las casas la información deportiva del telediario es un momento sagrado, la atención es máxima, y según sea la información uno puede sentirse pleno de satisfacción por su equipo o con un cabreo monumental por los 11 que van en calzonas, que no se saben ganar los millones en opinión de sus aficionados. Pero momentos antes, probablemente durante la comida nos han comunicado en ese mismo telediario un número escalofriantes de muertes por hambre, victimas por SIDA, guerras en Áfricas, miseria en la India…y nos quedamos igual que estábamos, podemos mover la cabeza en señal de desaprobación, pero no nos levantamos de la silla, no nos enfurecemos, no mandamos callar para atender mejor, es otra noticia más. Con lo que podemos decir…el telediario no da más que noticias de desgracias.

No tengo nada en contra del fútbol, al contrario, me encanta, aunque me chirríen las sumas de dinero que se mueven en este ámbito.

Pero deseo que algún día sepamos encauzar nuestras pasiones, nuestros momentos de tensión, y mantener la esperanza en que se erradique el hambre del mismo modo que la mantenemos a la hora de esperar que nuestro equipo empate.

Ojalá durante el próximo mundial pueda ver banderas de la paz en los balcones, como las españolas que han ondeado durante la eurocopa.

Un abrazo.

Ester F.

viernes, 3 de octubre de 2008

Hola de nuevo. Ya os comenté lo que significaba el nombre de mi calle, por ello os muestro esta fotografía.
Os quiero comentar que en mi planta convivimos siete nacionalidades distintas, y aun quedan habitaciones libres. La experiencia es fantástica sobre todo en pequeñas cosas, como por ejemplo la sopresa de una chica de Ucrania al verme echar leche al café. Y la discusión de un Ucraniano y de una chica de Kazajistan en como beber el vodka.
He comido productos típicos de Rusia, comida típica de Kazajistan, té de Kenia, muucha comida alemana, mmm el jamoncito español que me trajo mi madre, y cosas que vas probando a lo largo de los días.
Yo me sientoy muy cómoda, y con ésta convivencia entiendo mucho más la diversidad de culturas, de religión, lo lejos que ha llegado el nombre de Cervantes, la globalización en sus aspectos negativos y positivos, lo importante de la educación y la comprensión ante tal diversidad, y la pena que me da que el español no sea como es el inglés la lengua de comunicación por antonomasia, aunque no perderé nunca la esperanza.
Bueno, como me has pedido Juan Carlos, iré contando más cosas sobre mi y alguna de mis reflexiones.
Un abrazo.
Ester F.

miércoles, 1 de octubre de 2008

Aquí podeis ver el castillo de la ciudad de Marburg, es una auténtica preciosidad. Ya se van viendo en las copas de los árboles la llegada del otoño. Tengo el agradable presentimiento de que Marburg se convertirá en un tapíz de tocos ocres, marrones y dorados. Está rodeada de bosque, mires a donde mires hay árboles. Os iré mandando fotos de los paisajes más bonitos para que podais ir apreciando la belleza de estos parajes.
Aun no ha empezado la facultad, pero sí el frío y como no... la lluvia. Toda esta semana lloverá.
Espero ir recibiendo noticias vuestras desde España, ya que no os podeis hacer una idea lo diferente que es casi todo, y lo que agradece una tener noticias de su gente, de su tierra.
Un abrazo.
Ester F.